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Consulta Neumólogo con Espirometría

Consulta Neumólogo con Espirometría

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La Espirometría consiste en medir la cantidad de aire que sale del pulmón, mediante el uso de un aparato que permite el registro de volúmenes de aire espirado, lo que da información del funcionamiento del pulmón.

La espirometría es una prueba muy frecuente entre los fumadores, las personas que padecen asma o cualquier otro problema respiratorio; incluso en las revisiones rutinarias en el ámbito laboral también se realiza. Por eso, estamos seguros has oído hablar de ella, pero ¿Sabes para qué sirve y cuándo se realiza una espirometría?

La espirometría es una prueba médica no invasiva que permite conocer la función pulmonar, además, proporciona una valiosa información de la capacidad pulmonar, midiendo la cantidad de aire que puede inhalar y exhalar una persona.

¿Cómo se realiza una espirometría?

Es una prueba muy sencilla. Se realiza con un aparato llamado espirómetro, a través del cual debes inspirar lo máximo posible para llenar los pulmones de aire y luego expulsarlo por la boca a través de la boquilla del espirómetro, hasta que ya no puedas más. Así es como conseguimos forzar la respiración para medir el volumen de aire que nuestros pulmones son capaces de inspirar y expirar, también llamado flujo aéreo.

Para asegurar que la prueba se realiza correctamente, el paciente puede llevar unas pinzas nasales que evitan que se escape aire por la nariz o que se inhale durante el proceso. Otra recomendación es mantener los labios bien apretados alrededor de la boquilla.

Tipos de espirometría

Hay tres tipos de espirometría:

  • Simple. El paciente debe hacer una inspiración máxima, profunda, y expulsar el aire durante el tiempo que necesite, sin prisas, a su ritmo.
  • Forzada. Igual que en la anterior, debe realizar una inspiración máxima y después soltar todo el aire en el menor tiempo posible.
  • Tras un test de provocación. En este caso, la finalidad es conocer si tras inhalar un aerosol (medicamento) el paciente recupera o no capacidad pulmonar. De cara a llegar a un diagnóstico, los resultados de la espirometría forzada son más relevantes que los de la espiromtería simple.

¿En qué casos se necesita una espirometría?

Normalmente esta prueba se solicita en aquellas personas que:

  • Son o han sido fumadores habituales.
  • Presentan dificultad para respirar.
  • Se fatigan cuando realizan pequeños esfuerzos como subir escaleras, cargar las bolsas de la compra o andar por una cuesta.
  • Notan que su capacidad para realizar deporte es menor que tiempo atrás.
  • resentan tos persistente.
  • Expulsan mucosidad sin estar resfriados.
  • Sufren catarros de larga duración.
  • Tienen pitos o ruidos al respirar (sibilancias).
  • Han sufrido con anterioridad alguna enfermedad pulmonar.
  • Notan que les falta el aire al respirar.
  • Tienen dolor en el pecho al respirar.
  • En caso de padecer na enfermedad pulmonar: asma, fibrosis pulmonar, EPOC, alergias, bronquiectasias, sarcoidiosis, etc. Se realizan las espirometrías para el control y seguimiento de la enfermedad.

¿Qué información se obtiene de una espirometría?

Aunque por sí sola, la espirometría no permite diagnosticar ninguna enfermedad, sí que orienta al neumólogo sobre si el problema pulmonar es de carácter obstructivo (el aire no puede salir con facilidad) o de carácter restrictivo (el aire tiene dificultades para entrar). Esta información, junto con los síntomas que presenta el paciente y otras pruebas complementarias (radiografía, TAC, gases en sangre arterial, etc.) son las que permiten al especialista saber de qué enfermedad se trata.

Los resultados de una espirometría

A diferencia de otras pruebas médicas, en la espirometría los resultados se obtienen de forma inmediata y siempre deben ser interpretados por un neumólogo. Por ello, si te sometes a una espirometría en Barcelona a través de ClinicPoint, te entregarán los resultados de la espirometría acompañados de un informe que contiene la orientación diagnóstica y las pautas a seguir, ya sean de cambios en el estilo de vida, o la realización de pruebas complementarias y/o visitas posteriores.

Los resultados de una espirometría simple incluyen, entre otras, los siguientes parámetros:

  • Volumen corriente (VC). Se trata del volumen de aire que se intercambia en una respiración normal. El valor normal es 500 centímetros cúbicos.
  • Volumen de reserva inspiratorio y espiratorio (VRI y VRE). Es el volumen de aire que podemos inspirar o expirar cuando se fuerza la respiración al máximo a partir del volumen corriente. Así, los valores normales nos dicen que podemos llegar a inspirar 2.500 cc más y expirar hasta 1.500 cc más que el VC.
  • La capacidad vital (CV). Se trata de la suma de los tres volúmenes anteriores. Sería la cantidad máxima de aire que podemos exhalar tras una inspiración máxima. Los resultados de una espirometría forzada comprenden estas mediciones:
  • Volumen espiratorio forzado en el primer segundo (VEF1). Es el volumen de aire máximo que podemos expulsar de golpe en el primer segundo de espiración.
  • Capacidad vital forzada (CVF). Este parámetro mide el tiempo que se tarda en expulsar todo el aire posible a partir de la inspiración máxima y calcula el volumen de aire exhalado.
  • VEF1/CVF. Se obtiene de dividir VEF1 entre CVF. Es un porcentaje que se utiliza para comparar con otras personas del mismo sexo, etnia y características físicas similares.
  • Flujo espiratorio forzado (FEF). Se define como la velocidad a la que sale el aire hacia la mitad de una expiración forzada. Los intervalos de tiempos habituales son 20-50 y 75% de la CVF.

Por último, hay un valor que no se puede conocer con exactitud mediante una espirometría. Se trata de la capacidad pulmonar total, es decir, el volumen total de aire que los pulmones son capaces de retener. Esto sucede porque, a pesar de hacer una espiración máxima, intentado expulsar todo el aire posible, siempre queda algo en los pulmones, que es lo que se denomina volumen residual.