La fascitis plantar es el tejido grueso que se encuentra en la planta del pie. Se trata de un tejido fibroso que posee grandes cualidades para soportar cargas y va desde el hueso del talón hasta la base de los dedos de los pies.

Una de las principales responsabilidades de la fascitis plantar es la de mantener la estructura del pie al caminar, ya que dicho tejido conecta el talón y los dedos creando el arco del pie. Cuando se padece fascitis plantar es debido a una inflamación de dicho tejido, se trata de una lesión muy común entre deportistas, sobre todo en los deportes que implican correr. Cuando la pierna se somete a fuerzas que no es capaz de soportar, estas fuerzas se transmiten a la fascia plantar haciendo que se inflame y se engrose.

¿Cómo curar la fascitis plantar?

Si te estas preguntando cómo curar la fascitis plantar lo mejor es que te empieces a tratar cuanto antes ya que el dolor que provoca podría llegar a ser muy molesto e incapacitante. Su diagnóstico se realiza mediante la historia clínica y la exploración física, para determinar en qué fase se encuentra. Para empezar a tratar la fascitis plantar en un primer lugar es conveniente acudir al podólogo y realizar un estudio de la pisada. El objetivo de dicho estudio será analizar el comportamiento del pie para detectar el problema concreto de la pisada. Si tras un estudio el especialista considera que la inflamación se debe a un trastorno de la planta del pie, será necesario diseñar unas plantillas para la fascitis plantar. Las plantillas para la fascitis plantar ayudan a liberar la fascia y alivian la inflamación. En algunos casos puede ser necesario recurrir a la cirugía, pero por normal general la mayoría de personas se recuperan con tratamientos convencionales, que incluyen estiramientos, reposo, masajes y colocación de hielo sobre la zona dolorida.

Si no te encargas de saber cómo curar la fascitis plantar a tiempo, esta podría derivar en el espolón calcáneo que se produce por soportar un exceso de presión durante varios meses y deriva en la formación de calcificaciones. La principal causa del espolón calcáneo es una fascitis plantar crónica, debido a un diagnóstico tardío o a un tratamiento inadecuado.

¿Cuáles son los síntomas de la fascitis plantar?

El principal síntoma de la fascitis plantar es el dolor en el talón y el aumento de la sensibilidad en esa zona al despertarse, las molestias suelen ir mejorando con los primeros pasos del día. Esta patología también se caracteriza por un dolor que empieza a aparecer tras estar de pie durante un largo periodo de tiempo mientras caminamos o hacemos deporte. Normalmente afecta a un solo pie aunque en algunos casos el dolor se experimenta en ambos pies pero con distinta intensidad.

¿Cómo prevenir la fascitis plantar?

En primer lugar es imprescindible saber qué tipo de pie se va a tratar, por ello es fundamental ir al podólogo y realizar un estudio de la pisada. No hay que esperar a sentir dolor para empezar a preocuparte de cómo curar la fascitis plantar. Una vez acudamos al podólogo este nos asesorará sobre el tipo de zapatilla más indicada en nuestro caso y nos prescribirá una plantilla personalizada que se adapte a nuestro pie. Las plantillas no solo se emplean para proteger la estructura del pie, sino también para preservar el equilibrio de todo el cuerpo ya que un mal apoyo del mismo puede causar problemas en todo el miembro inferior: rótulas, rodillas, caderas e incluso columna.

Ejercicios para la fascitis plantar:

A continuación te detallaremos una serie de ejercicios que te pueden ayudar a aliviar el dolor de la fascitis plantar. Se tratan de ejercicios simples en los que no hay un tiempo definido ni un número fijo de repeticiones, lo mejor será que te dejes guiar por las impresiones que recibes al realizarlos y empezar poco a poco y con suavidad para no causar lesiones mayores.
  • Estiramiento en la pared; intenta llegar con los dedos al suelo, en el caso de que no llegues puedes estirar el pie poniendo la punta en la pared desplazando tu cuerpo hacia la misma, fijándote en que la rodilla esté en extensión.
  • Estiramiento con botella de agua; para llevarlo a cabo tendrás que sentarte en una silla con ambos pies en el suelo y colocar una botella de agua debajo del arco plantar, haciendo rodar la botella desde la base de los dedos hasta el talón.
  • Estiramiento sobre un plano elevado; para ello colocaremos el pie sobre algo elevado como por ejemplo un escalón y apoyaremos únicamente la zona metatarsal, dejando caer el peso del cuerpo para generar un estiramiento pasivo.
  • Ejercicios con objetos pequeños para tonificar la musculatura del pie; estos ejercicios consisten en agarrar y soltar de forma repetida pequeños objetos como un lápiz por ejemplo.
Los ejercicios y estiramientos pueden servirte de gran ayuda pero siempre es recomendable acudir a un especialista para que valore el grado de fascitis plantar y que no existan lesiones asociadas que puedan dificultar la recuperación o empeorar la lesión.